Carla Bruni, La cantautora, actriz, modelo y ex Premier Dame de Francia, es investigada formalmente por corrupción de testigos y conspiración criminal. Su nombre aparece en las investigaciones que involucran a su marido, Nicolás Sarkozyex presidente de la República Francesa, y los investigadores sospechan su papel clave en el intento de manipular a un testigo clave: Ziad Takieddineel empresario franco-libanés que durante años fue el gran mediador entre París y el Trípoli de Gadafi.
Podría ser el teléfono que derribó su defensa: un iPhone. Para justificar el uso de una segunda línea telefónica «oculta», abierta con un nombre ficticio (según la fiscalía para seguir una campaña de financiación), la cantante había hablado de un accidente de bicicleta durante la celebración del Día de Todos los Santos de 2020, suceso que habría provocado la rotura de la pantalla de su iPhone, inutilizando el dispositivo principal y obligándola a recurrir a una solución de emergencia.
Sin embargo, Bruni no pudo aportar una factura, recibo u otro material que confirmara la reparación del teléfono o la sustitución del dispositivo y los peritos decidieron buscar pruebas en su teléfono, interrogando… el iPhone.
El conclusiones desde Financiera Nacional Parquet (fiscalía que se ocupa de expedientes relacionados con corrupción internacional, evasión fiscal, blanqueo de capitales y delitos financieros transnacionales) destacan «curvas de actividad«: el teléfono se movió «muy a menudo» durante el período en cuestión, acompañando a la propietaria en todos sus movimientos durante el supuesto período de avería. Un iPhone cuya pantalla está rota hasta el punto de ser ilegible suele acabar en un cajón del escritorio de casa o en un taller de mantenimiento, no se guarda en un bolsillo para pasear.
¿Cómo se obtuvo la evidencia informática?
La forma en que los investigadores llegaron a estos datos es simple: analizando los datos de la aplicación. Salud. La aplicación de Apple te permite monitorear varios parámetros, teniendo en cuenta sensores de movimiento (acelerómetro, giroscopio) para contar pasos y monitorear la actividad física. Además de los movimientos físicos del usuario, un experto en ciberdelincuencia examinó las copias de seguridad de los dispositivos en la nube y detectó una «intensa actividad digital»: conexiones de red (acceso regular a puntos de acceso WiFI), flujos de datos (sincronizaciones periódicas con iCloud para fotos y contactos) e consulta de aplicaciones (sesiones de lectura de periódicos desde aplicaciones como la de El Fígaro).
Evidencia indiscutible
La prueba informática es incontrovertible, hallazgos que hasta hace poco eran impensables, hasta el punto de que en los procesos penales la prueba documental en cuestión es hoy una práctica, con toda una serie de reglas que rigen la recolección y admisibilidad de la prueba: la prueba digital puede utilizarse como soporte para demostrar hechos relevantes en el proceso penal, siempre que respete ciertos requisitos de autenticidad e integridad. Para ello, la Policía Judicial (o entidades equivalentes) debe seguir rigurosos protocolos de recogida de pruebas informáticas: a partir de la incautación de los dispositivos de interés para las investigaciones, continuamos con la creación de copias forenses de los datos digitales, documentando detalladamente la cadena de custodia para garantizar que las pruebas puedan ser utilizadas en el Tribunal.
