Las cámaras de videovigilancia IP gozan de gran popularidad, también gracias a la caída de los precios de muchos productos que ahora se pueden encontrar a precios insignificantes. El precio a pagar por utilizar productos de marcas desconocidas o de fabricantes que no actualizan los sistemas en cuestión es mala seguridad. Lo saben bien los ciberdelincuentes de países como Corea del Sur, donde los vídeos íntimos robados de baños, dormitorios y domicilios particulares en general son un auténtico negocio.
La Policía coreana informó que había identificado a un grupo que tenía acceso a 120.000 cámaras IP; Cuatro personas fueron arrestadas bajo sospecha de haber «pirateado» cámaras de vigilancia IP, robando imágenes que probablemente terminaron en línea y revendidas a «entusiastas» del voyerismo.
Los vídeos recuperados, vendidos en sitios especializados o aprovechando chats cerrados de sistemas de mensajería, habrían sabroso a los acusados 35 millones de wones, o aproximadamente 20.000 euros, suficiente para que los cuatro puedan llegar a fin de mes.
¿Cómo inician sesión?
En teoría, los dispositivos de seguridad, ya sean cerraduras, cámaras, alarmas u otros, deberían estar completamente protegidos contra intentos de intrusión pero en la práctica los usuarios y fabricantes no siempre son prudentes y cometen varios errores. El error típico, por ejemplo, es no cambiar el nombre de usuario y las contraseñas predeterminadas utilizadas por los distintos fabricantes: basta con escanear la red (con herramientas y sitios ad hoc) para encontrar miles de cámaras fácilmente accesibles para cualquiera. Las cámaras IP, como su nombre indica, están permanentemente en línea o conectadas periódicamente a la red y las imágenes suelen estar disponibles a través de un servicio ofrecido por el propio fabricante de la cámara. El acceso a este servicio le permite ver la transmisión de video de la cámara desde cualquier lugar del mundo. Muchas cámaras transmiten secuencias de vídeo en formato no cifrado, lo que permite que personas no autorizadas vean o incluso interfieran; Además, algunos dispositivos son vulnerables a ataques que no son demasiado complejos para quienes están familiarizados con la seguridad.
Para evitar ataques dirigidos a los dispositivos de seguridad, es importante seguir las principales reglas de ciberseguridad: proteger el enrutador, elegir contraseñas Wi-Fi complejas, actualizar periódicamente el firmware de los dispositivos inteligentes y del enrutador, cambiar las contraseñas predeterminadas y, obviamente, no proporcionar credenciales de acceso a terceros.
No existe una tecnología de videovigilancia 100% segura: los más experimentados aún pueden estar atentos a las noticias sobre problemas de seguridad de varios dispositivos, examinar cuidadosamente la configuración, desactivar funciones de la nube no utilizadas e instalar actualizaciones periódicamente. En todos los casos hay que valorar los riesgos: ¿tiene sentido instalar una cámara en el baño o en el dormitorio? El fenómeno del voyerismo demuestra cuán vulnerable es la privacidad de quienes instalan cámaras de seguridad en casa, sin tener en cuenta las posibles consecuencias.
Para todas las actualizaciones sobre seguridad informática, puede consultar la sección dedicada de Macitynet.
