Después del anuncio de la semana pasada, la curiosidad era comprender hasta qué punto estos dos productos lograron encajar realmente en la idea de Sonos. No tanto en papel, sino en persona.
Los vimos y escuchamos en el piso -1 de la Rinascente de Milán, en el espacio habilitado por Sonos y Nital al lado del Duomo. No una habitación cerrada, sino un ambiente abierto, con el ruido continuo de una gran tienda. Y al final fue lo mejor: después del salón, es un contexto más cercano a aquel en el que estos ponentes podían realmente terminar.
La demostración alternó escuchar música y utilizarla en configuración de TV envolvente. En la pantalla grande se desplazaban las imágenes de un concierto de Dua Lipa, mientras los Subs completaban el escenario sonoro con todas las combinaciones posibles de las tres barras de sonido Sonos actualmente en el mercado (Arc Ultra, Beam 2 y Ray). No se buscaba un efecto fácil, sino la sensación de un sistema que permanece bajo control incluso cuando el entorno que lo rodea no lo está.
En un ambiente como el de la Rinascente, con ruido de fondo, superficies abiertas, gente en movimiento, la calidad no es sólo una cuestión de sonido «bello», sino de presencia, distribución, inteligibilidad. Y en este contexto Sonos trabaja sin necesidad de sistemas complejos, sin calibraciones invasivas, sin infraestructura de instaladores.
También podemos interpretarlo como una señal precisa: Sonos ya no es sólo un sistema doméstico avanzado, sino que puede convertirse (y en parte ya lo es) en una solución concreta para el sistema de sonido de los entornos públicos. Comercios, gimnasios, estudios profesionales, espacios abiertos al público. Ambientes donde se necesita calidad, pero también sencillez, modularidad y control.
Mirando la configuración milanesa, es igualmente difícil no pensar que se trata también de una dirección comercial cada vez más relevante para Nital: sacar a Sonos del ámbito del consumo únicamente, hacia un uso profesional más ligero, donde la instalación no debería ser un obstáculo sino casi un detalle.
Descubriendo Sonos Play y Era 100 SL
Si Era 100 en la versión con micrófonos ya lleva algún tiempo en el mercado, Juego Sonos eso es lo que nos interesaba descubrir de cerca. Se encuentra en el medio entre el modelo Roam 2 más pequeño y el enorme Move 2, pero sobre todo se siente libre. Es ligero, fácil de manejar y nada más mirarlo empiezas a pensar dónde llevarlo: al exterior, a la terraza, cerca del agua o simplemente a otra habitación.
A la primera escucha la sensación es inmediata. Los graves están ahí, pero siguen siendo proporcionados, nunca intrusivos. El sonido es limpio, compuesto. No impresiona con efectos especiales, pero funciona. Y esto es precisamente lo que lo hace interesante: es el tipo de altavoz que puede permanecer mucho tiempo encendido, sin cansarse.
Mientras lo escuchábamos, la sensación era bastante clara: Play no fue creado para ser independiente. Es más bien una extensión natural de un sistema ya existente. El altavoz que te sigue, que se adapta a los espacios, que lleva el sistema a donde normalmente no llegaría.
EL 349euros leen mejor así. No como punto de entrada, sino como elemento que hace que el sistema sea más fluido, más móvil, más cercano al uso real.
Con Era 100 SL, que estamos escuchando en una prueba de la versión completa que estamos realizando desde hace unos días para su publicación en aatma.it, la situación cambia. Aquí todo es más directo. A 199euros Es difícil no verlo como la forma más fácil de ingresar al mundo de Sonos. Sin micrófonos ni comandos de voz, pero todo lo que necesitas para construir algo con el tiempo.
Para el Era 100 SL es fácil imaginar el camino: uno para empezar, dos para el estéreo y luego tal vez un sistema de sonido envolvente. Es un producto menos autónomo que el Play, pero quizás más estratégico porque incluso con un precio reducido sigue teniendo Bluetooth a su lado para conectarse sin la red wifi de casa y también un sencillo accesorio para conectarlo a una entrada de audio analógica.
Es lo que te permite empezar sin limitaciones y crecer sin tener que empezar de cero.
Todas las fuentes de Sonos
En el espacio Rinascente también hubo un detalle que describía bien esta apertura. Junto a los altavoces había tocadiscos. Victrolaconectable vía Wi-Fi (y también Bluetooth y analógico). No se trató sólo de un elemento escenográfico: fue la demostración práctica de un sistema que también puede integrar fuentes analógicas sin complicaciones. Streaming, TV, vinilos: todo en un mismo entorno, con la misma lógica.
Al final, más allá de la escucha individual, este mismo sentimiento permanece. En medio del ruido de unos grandes almacenes, entre gente que pasa y sonidos superpuestos, los altavoces mantienen presencia y legibilidad. No es una prueba perfecta, pero es una prueba real.
Y es precisamente esta evidencia la que aclara el punto. Si un sistema funciona aquí, también funciona en otros lugares. Y ese «otro lugar» hoy ya no es sólo el hogar.
Al salir de ahí, los roles siguen estando claros. Jugar es el producto el que se mueve, el que saca al sistema de su zona habitual. Eran 100 SL. es lo que te permite entrar en él sin complicaciones y construir el resto con el tiempo.
A nivel comercial, Sonos Play se ofrece a 349 euros, Era 100 SL a 199 euros. La disponibilidad en Italia comenzó desde 31 de marzo de 2026con una primera fase en Rinascente, MediaWorld online y Sonos.it


