“Cuando le quito el teléfono, se enoja, grita y dice que le estoy arruinando la vida”. Este tipo de expresiones son cada vez más frecuentes en el día a día de quienes conviven con niños y adolescentes. El tiempo que antes se dedicaba a jugar se ha convertido, para muchos de ellos, en interminables horas conectados a internet y en una constante necesidad digital. La adicción digital de los niños preocupa cada vez más a padres, educadores y profesionales de la salud mental, que advierten de la necesidad de frenarla para el correcto desarrollo de la personalidad de los niños.
A medida que se acerca la Navidad, un período dedicado a la familia, la reconexión y el fomento de las relaciones, se vuelve aún más importante reflexionar sobre el papel que juega la tecnología en la vida de los jóvenes.
Según estadísticas del reciente Observatorio SaveFamily, Siete de cada diez padres apoyan la prohibición del móvil en los colegios Y más del 60% considera necesario limitar el acceso a las redes sociales a los menores. Detrás de estas cifras se esconde una preocupación compartida: la pérdida de control sobre el uso de la tecnología en el hogar.
La psicóloga infantojuvenil María García, colaboradora de la campaña Cargando valoresexplica que “la frontera entre uso y adicción se cruza cuando el dispositivo deja de ser una herramienta y se convierte en una necesidad emocional”. Tras consultas con decenas de niños de distintas edades, el especialista observa siempre los mismos patrones: niños que se irritan cuando les quitan la pantalla, que pierden el interés en otras actividades y buscan validación constante en las redes sociales o en los videojuegos.
El problema, subraya García, no viene de la tecnología en sí, sino de la forma en que se integra en la vida diaria. «No se trata de satanizar las pantallas, sino de enseñar a los menores a interactuar con ellas de forma sana y equilibrada. El riesgo surge cuando el teléfono o la tableta sustituyen el contacto humano, el juego libre o la gestión de las emociones», afirma.
La campaña educativa «Caricando Valori», impulsada por SaveFamily, tiene como objetivo concienciar a familias, profesores y autoridades sobre la necesidad de educar a los niños desde edades tempranas para que puedan vivir una inmersión responsable en un mundo cada vez más tecnológico y evitar caer en los peligros digitales que se esconden detrás de las pantallas de los teléfonos móviles.
El especialista insiste en que los efectos se sienten cada vez a edades más tempranas: los trastornos del sueño, la irritabilidad, la baja tolerancia a la frustración y las dificultades de atención son ya motivos habituales de consulta psicológica. Según Save the Children (abril de 2025), El 32,6% de los niños de entre 6 y 10 años en Italia utilizan smartphones a diario.
Este problema también se traslada al aula: iEl 37,8% de las familias siente que el uso de dispositivos móviles por parte de los niños afecta a su rendimiento escolar por el abuso de las redes sociales y el acceso ilimitado a internet. Esta amenaza ya está muy extendida ya que, actualmente, Hasta el 68% de los menores utilizan Internet antes de los 11 años Y Incluso niños de tan solo 4 años ya tienen teléfonos móviles.

Hogar, el primer campo de batalla
En el entorno familiar suelen surgir conflictos cuando los padres intentan limitar el tiempo frente a la pantalla. Lo que comienza como una negociación puede terminar con gritos o castigos. «El sentimiento de impotencia es enorme. Sabemos que algo anda mal, pero no encontramos la manera de poner límites sin discutirlo», reconocen algunas familias que participan en «Caricando Valori».
El cambio incluye sustituir la prohibición por acompañamiento, establecer programas digitales, fomentar actividades fuera de la pantalla, compartir contenidos y predicar con el ejemplo. “Si nosotros mismos estamos permanentemente conectados, será difícil que ellos se desconecten. La tecnología forma parte de nuestras vidas, pero hay que enseñar a los niños a utilizarla desde la concienciación: “Hace falta una verdadera educación digital”, explica Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.
Álvarez cree que el papel de la tecnología debe ir más allá del interés económico. «Tenemos la responsabilidad de ofrecer herramientas que promuevan la autonomía y la seguridad, no la dependencia. Y esto implica desarrollar productos que acompañen el aprendizaje, no que lo reemplacen». Alternativas como los relojes inteligentes para niños, como el SaveWatch Plus 2, se han planteado en los últimos meses como una de las soluciones más eficaces para retrasar la entrega de móviles a los niños sin sacrificar la seguridad y la comunicación, pero proporcionándoles una herramienta para aprender a utilizar la tecnología de forma responsable.
Los expertos coinciden en que es fundamental reservar momentos libres de pantallas, como las comidas o la hora de dormir, reforzar las actividades que no dependan del teléfono móvil y evitar que se utilicen como calmantes emocionales. “El teléfono móvil no puede convertirse en una forma de silenciar el aburrimiento o la frustración”, advierte el psicólogo de Caricando Valori. “Ayudarles a tolerar la espera, el silencio o jugar sin estímulos digitales es enseñarle a su cerebro a la vida real y a un uso más consciente”.
La adicción digital de los niños refleja una sociedad hiperconectada que afecta también a los adultos, que intentan encontrar un equilibrio entre el mundo online y la vida real. En el canal de YouTube de SaveFamily puedes ver el trabajo realizado junto a María García. El objetivo es conseguir que los niños aprendan a desconectarse de las pantallas para reconectar con el entorno y valorar verdaderamente valores clave como la empatía, el respeto y la comunicación.