La investigación médica entre la soberanía de los datos y la colaboración global

los sectores Salud y ciencias biológicas se encuentran hoy en una encrucijada crucial. Si bien la medicina personalizada y las nuevas terapias, habilitadas por tecnologías emergentes como la IA, requieren acceso a datos del mundo real (RWD) de todo el mundo; por otro lado, las regulaciones cada vez más estrictas sobre la soberanía de los datos exigen que la información sensible de los pacientes permanezca dentro de las fronteras nacionales. Por lo tanto, mantener los datos locales y al mismo tiempo obtener información global se convierte en el desafío central de la investigación médica contemporánea.

«Cada día las empresas sanitarias se ven obligadas a gestionar una cantidad cada vez mayor de datos clínicos, genómicos y de dispositivos digitales: un recurso fundamental para personalizar los tratamientos y acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos. Sin embargo, la verdadera innovación proviene de la capacidad de compartir y analizar estos datos de forma segura entre países y socios, conciliando el cumplimiento normativo con la colaboración global», declara Nick Portch, director de desarrollo empresarial de Equinix, una empresa global de infraestructura digital.

Infraestructuras digitales híbridas e interconexión global

Según la empresa, para abordar la complejidad de la soberanía de los datos y permitir una verdadera colaboración internacional, es necesario centrarse en un modelo de infraestructura híbrida, que integracioncentros de datos locales de alto rendimiento y soluciones avanzadas de interconexión. Este enfoque le permite responder a las necesidades de cumplimiento, seguridad y escalabilidad, maximizando el potencial de los datos sanitarios. Las principales características de una solución eficaz deberían incluir:

  • Protección de datos sensibles
    Los datos clínicos y genómicos, fundamentales para la medicina personalizada y la investigación farmacéutica, pueden gestionarse y procesarse localmente, respetando las normas de soberanía de datos. De esta forma se garantiza la protección de la información y se reduce el riesgo de acceso no autorizado.
  • Colaboración global a través de la interconexión
    La interconexión entre centros de datos distribuidos, redes modernas y entornos de nube le permite compartir conocimientos y resultados entre socios, instituciones de investigación y empresas farmacéuticas, sin la necesidad de transferir físicamente datos a través de fronteras.
  • Optimización del rendimiento para IA y HPC
    La infraestructura debe diseñarse para soportar cargas de trabajo avanzadas, como la inteligencia artificial y la informática de alto rendimiento, garantizando una baja latencia, una alta potencia informática y un acceso rápido a los datos. La proximidad a los centros de investigación y fuentes de datos es crucial para reducir los tiempos de análisis y desarrollo.
  • Eficiencia y reducción de costes
    Un modelo híbrido ayuda a optimizar el gasto aprovechando tanto las aplicaciones nativas de la nube como la infraestructura privada para la protección de datos. El acceso a un ecosistema global de socios tecnológicos y proveedores de servicios facilita la adopción de soluciones escalables y flexibles.
  • Seguridad, confiabilidad y cumplimiento
    La transmisión de datos se realiza a través de canales cifrados, con redundancia automática y sistemas de conmutación por error, garantizando integridad, disponibilidad y cumplimiento incluso en caso de eventos inesperados o desastres. La gestión de seguridad distribuida es esencial para proteger la información confidencial en cada etapa del proceso.
Todas las IA tienen sed de agua para enfriar los servidores de los centros de datos
Imagen: Google

«Gracias a la eficiencia de las infraestructuras preparadas para la IA y a la colaboración global, es posible reducir a unos pocos años o meses la investigación que antes requería décadas y miles de millones de inversiones. La integridad de estos ecosistemas digitales globales es lo que hoy puede marcar la diferencia entre una nueva cura y un proyecto inacabado», concluye Nick Portch.