“No tengo planes de dejar Apple en un futuro próximo«. Con esta frase, enviada en una nota interna, Johny Srouji responde al clamor provocado por los rumores de que estaba saliendo a la luz, un rumor sensacionalista y, si se verifica, muy doloroso para Apple.
“Sé – afirma el responsable del sector de chips – que en los últimos días habéis leído todo tipo de rumores y especulaciones sobre mi futuro en Apple, y Siento que deberías recibir una respuesta directamente de mí. Amo a mi equipo y amo mi trabajo en Apple, y No tengo planes de irme en un futuro próximo.“.
La negación debería calmar, al menos momentáneamente, las aguas que rodean una indiscreción sensacional. Srouji es el jefe del sector que desarrolla todos los chips de los dispositivos Apple, desde la serie M hasta la serie A terminando con los recientes módems de la serie C y su abandono por una empresa diferente (para no jubilarse) Sería, con diferencia, el peor golpe para Apple, mucho mayor que cualquiera que haya sufrido hasta la fecha.
En realidad según lo que reconstruido por Mark Gurman cual fue el origen del rumor, Srouji tenía en realidad discutido con Tim Cook la posibilidad de ir a otro lado, una comparación efectiva que activó la alarma en un departamento estratégico justo cuando Apple enfrenta una serie de cambios significativos en inteligencia artificial y diseño.
En ese momento es muy probable que Apple se ha movido rápidamente en dos frentes: por un lado, una oferta capaz de convencer a Srouji reconsiderar la posibilidad de abandonar la empresa; por el otro, la solicitud implícita de una declaración semipública para contener especulaciones y proteger la imagen de un grupo ya expuesto a semanas de noticias negativas.
El memorándum de Sroujique evidentemente no hace ninguna referencia a las negociaciones, responde precisamente a esta necesidad. Reitera su compromiso con los proyectos en curso sin reabrir el tema, ofreciendo un respiro en un momento en que la estabilidad de la industria de chips se considera crítica para Apple.
Una tregua, sin embargo, que no borra la sensación generalizada en los pasillos de Cupertino: la estructura estática y granítica de años pasados es ahora un recuerdo y la situación interna continúa moviéndose bajo la superficie.